Una anciana de ojos brillantes la invitó a sentarse y le ofreció una taza de té. “Aquí”, explicó, “cada cuaderno contiene capítulos de vidas que no son tuyas pero que puedes mirar como quien mira un río: ver el fluir sin interrumpirlo. Escoge uno.” Martina, sin pensarlo mucho, tomó el cuaderno marcado como “Capítulos Magníficos”. Al abrirlo, las páginas estaban en blanco —al menos al principio—. Luego, lentamente, letras empezaron a aparecer, formando capítulos que se leían en voz baja, casi como quien recuerda un sueño.
Leo smiled. He learned a valuable lesson that day: In the vast chaos of the internet, patience and knowing where to look makes the difference between a frustrating afternoon and a magnificent one. ver los magnificos capitulos completos
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