Mara cerró la cortina y, por primera vez, sostuvo su propia memoria contra el pecho. Entendió que crear era también custodiar lo que las prendas reclamaban. Guardó la aguja en un cajón y, a medianoche, escribió en el último patrón: "Descargar audaces: usar con cuidado." Entonces, apagó la luz sabiendo que algunos vestidos —y algunas decisiones— te cambian para siempre.